Internet, el ciberespacio y lo virtual son parte de nuestras vidas, guste o no a las mayorías, el mundo es otro desde la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
Comencemos con un poco de teoría. Dominique Nora nos planteaba hace algunos años, en su obra “La conquista del ciberespacio”, que “estas vías y herramientas de comunicación emergentes definen un nuevo espacio relacional donde los individuos, en vez de reunirse físicamente, conversan e intercambian datos por medio de terminales y redes entrelazadas…” , este espacio constituye lo que el escritor norteamericano William Gibson llamaba ciberspace en la novela “Neuromancer” de 1984. Por su parte, respecto de lo virtual y de la cibercultura, el filósofo francés, Pierre Levy, nos habla de una entidad desterritorializada, capaz de engendrar varias manifestaciones concretas en distintos momentos y lugares, sin por ello estar ligada a un lugar o tiempo concreto.
Ahora bien, los lectores se preguntarán qué tiene que ver todo esto con Gabriela Mistral. En una conferencia dedicada al pueblo y cultura peruana, dictada allá por 1940, nuestra Gabriela Mistral comentaba diversos temas de lo que por entonces era la problemática cultural latinoamericana y mundial. Al realizar segundas y terceras lecturas sobre parte del texto comentado, surgen impresiones que no dejan de llamar nuestra atención, situando a nuestra Mistral en un sitial visionario de lo que se vendría al menos cinco décadas después. Ella dijo en su momento: "Si las maravillas de la técnica continúan allanándonos las fronteras, es decir, si más allá del telegrama y el cable, la radio y el teléfono, sobrevengan invenciones más relampagueantes que nos permitan hablar de un canto del mundo a otro, anulando mares y montes, entonces los hombres y las mujeres de este planeta quedaremos codo a codo sin más distancia, viéndonos y oyéndonos como los ángeles persas".
Estas ideas por decirlo menos visionarias, nos permiten observar parte del pensamiento mistraliano. Si remitimos nuestra mirada a los actuales teóricos del mundo de la Internet, podremos encontrar diversas definiciones, las cuales coinciden en cuanto a la inmediatez e instantaneidad del mensaje, a conceptos como la atemporalidad, a estar a la vez en diversos puntos del mundo conectados y ser visualizados por una o millones de personas conectadas a un terminal computacional.
Quizás en los años ’40 del siglo XX, cuando la Mistral escribía sobre lo que se nos vendría en el área de las comunicaciones, lo hacía desde una intuitiva mezcla de poesía y profecía, con ingredientes de lógica e imaginación, dando un paso más allá de lo que era conocido en su época. Gabriela Mistral nunca deja de sorprender.

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